lunes, 7 de septiembre de 2015

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Oporto, sencillamente deliciosa


Nuestra visita a Oporto ha sido deliciosa. La ciudad me ha sorprendido tanto, tiene un encanto tan particular y una decadencia tan romántica, que pienso que es un destino perfecto para un finde romántico y tranquilo.
La ubicación de nuestro hotel no podía ser mejor, y esto ayuda también mucho durante la estancia. Un hotel al borde del rio con vistas al puente Don Luis, es inmejorable. Lo recomiendo sin ninguna duda Pestana Vintage Porto, aunque el desayuno no fue para tirar cohetes, merece la pena.



La jornada no era muy larga, por lo que teníamos que aprovechar cada minuto de nuestra estancia allí. Y así lo hicimos. Os recomiendo ropa cómoda y calzado deportivo para poder subir todas las calles de la ciudad, y poder recorrer el centro a pie.




Lo primero que hicimos es subir por la calle comercial Rua Santa Catarina, un montón de tiendas, de artistas callejeros, y también alguna terraza, donde poder disfrutar de una Super Bock, la cerveza portuguesa por excelencia.

Muy recomendable Mercado de Bolhao, desde 1914 funciona este mercado organizado en torno a un gran patio central. Atención al horario, a nosotros nos cerraron las puertas, menos mal que ya estábamos dentro! Es un mercado tradicional de frutas, verduras y flores. Tan tradicional que su decadencia y dejadez te atrapará. La fruta tiene una pinta estupenda, aprovecha y compra una mermelada casera de higos, está deliciosa. También puedes sentarte a comer en cualquiera de sus terrazas con productos frescos sobre todo pescado, o bien tomarte un vinito en una tasca maravillosa con un trozo de queso portugués. En el interior de este inmenso y decadente edificio se conserva la esencia de la ciudad de Oporto.





Desde 1921 el Majestic es uno de los cafés más famosos de Oporto. Hoy si tienes suerte y encuentras una mesita libre, puedes disfrutar de un “pingo” por 2,90 euros un poco caro sí, pero la historia del local lo merece. Además de caro no es muy cómodo, las mesas están pegadas unas a otras y casi rozas con el codo del vecino, pero sus mármoles y sus maderas diseño del arquitecto Joao Queirós, te transportan a otra época. Si añades que dicen que J.K. Rouling escribió algún capítulo de Harry Potter en estas mesas. Y dicen también que parte de la peli se rodó en la librería Lello & Irmão.

 

Posiblemente la librería más bonita del mundo? De estilo neogótico del siglo XIX, merece la pena entrar. A nosotros nos cobraron 3 euros por persona la entrada. Por un lado lo veo lógico, sino se convertiría en un peregrinaje de gente, y no deja de ser una librería… lo bueno es que la entrada después te la descuentan si compras algún libro. Nosotros compramos uno de la serie de Harry Potter en inglés, sino el resto de los libros ya sabes que están en portugués.

 
 
Para comer tuvimos la misma idea que otros tantos que se agolparon a la puerta del Casa Guedes, haciendo una cola un tanto sofocante para las dos de la tarde en agosto. Pero merece la pena. Mientras uno cuidaba de una mesa en la terracita, tomándose otra Super Bock, otro hacía cola para el bocadillo típico de la ciudad: sandwiches de pernil, hechos con pan rústico y puerco recién horneado, acompañados si lo deseas con un delicioso queso de oveja portugués, o bien de patatas o un consomé. Si no encuentras sitio en la terraza, frente al restaurante está el parque Jardim de São Lázaro, donde siempre encontrarás un banco a la sombra. La comida es rápida y muy económica.